Escucho la puerta y no quiero bajar, pero igual siguen tocando. me enrollo en la sabana y me levanto de mala gana. Bajo las escaleras y camino por la sala hasta el recibidor y luego a la entrada. —¿Que?. la abro mientras aún tengo una papa en la mano por si hay que golpear algo. Noto al sujeto que desconozco cómo sabe dónde vino que está tranquilamente parado frente a mi puerta con una chaqueta de cuero n***o, ese suéter gris. los jeans y unas botas negras. —¿Para que la papa?. —Queria puré de papa y tú acabas de llegar. que raro que Samuel sabe dónde vivo... —¿No quieres ayuda?, parece que aún tus manos están muy lastimadas. Lo miro estrechando los ojos. —Si haces algo raro te botare. —Si hago algo mínimamente raro puedes golpearme con la papa y luego me voy. levanta las man

