Pasamos la tarde con Ryan, Sophie y Melanie. Ellas eran de verdad un encanto. Mientras James y Ryan decían bobadas, con las chicas decidimos que pasear por las tiendas de artesanos, era una buena idea. Melanie se llevó una cosa de cada uno de los puestos y Sophie compraba de vez en cuando regalos para su familia. James me había dado dinero por si me gustaba alguna que otra cosa, pero preferí no gastar mucho, pues dos días atrás él había gastado más de mil dólares en ropa para mí. -Wow esto es tan genial. -dijo Sophie mientras observaba una cadenita de oro. - ¿No creen que debería llevarla? -Claro, si no la llevas tú, la llevo yo. -sonrió. Me limité a reír un poco y luego centré mi vista en una hermosa pulsera. -Tienes buen gusto. -dijo Sophie mirando lo que mis ojos miraban. -Wow, en

