Abrí los ojos y me encontré recostada en mi cama. Volteé a ver mi habitación y estaba completamente sola. Me senté y me agarré la cabeza con ambas manos, me partía del dolor. Miré mi muñeca envuelta en una gasa y luego me levanté de la cama, casi me caigo al marearme. Me afirmé en los muebles para caminar hasta el baño. Mi rostro estaba pálido y bajo mis ojos unas pequeñas bolsas gri sus me dieron la pauta para saber que estaba enferma. Me puse lo primero que encontré en mi armario y me cepillé el cabello y los dientes. No tenía ganas de estar levantada, pero tenía hambre. Comencé a bajar las escaleras con lentitud, estaba mareada y un mal paso me podría haber llevado al suelo. - ¿Qué haces de pie? -preguntó James cuando me vio. - Sube ya y recuéstate en la cama. -me exigió. Solo negu

