Lo sentí suspirar y abrí los ojos para observar su mirada confundida sobre la manta que nos cubría a ambos. -Voy a dormir en la habitación de huéspedes. -dijo y se puso de pie. - Que descanses. -fue lo último que escuché de él. Salió y cerró la puerta. Abrí la boca quedando totalmente perpleja ante su reacción. Observé la puerta unos segundos, estaba confiada en que volvería, pero, luego de diez minutos desistí de esa posibilidad. -Dijo que no se enojaría. -murmuré casi llorando. Observé el lugar vacío a mi lado y no pude evitar soltar una lágrima. Me había dejado sola, luego de haberle dicho que lo amaba. No había habido respuesta alguna y se había ido. Apoyé mi mano sobre su lugar en la cama y abracé su almohada. Habíamos pasado trece noches durmiendo juntos y de repente me encontrab

