Ya estoy en Venezuela, los hombres de Edgar me van a recoger, estoy moca con mi pistola a cuarta por si la mosca no confío ni en mi sombra y más con eso que acabo de ver hace rato no puedo dejar de pensar en Lucy tirada allí como si fuera un perro. Fue muy cruel lo que ellos hicieron ellos no saben que yo vi todo sea quien sea va a caer porque me la voy a cobrar y más por mí melca ellos no saben con quién se están metiendo tengo poder y mucho así que vale que no sé metan conmigo que le va a salir plomo si lo hacen. Los tipos me recogen en el sitio acordado y nos dirigimos a la mansión de Edgar donde me estarán esperando y también donde me pasaré unos días hasta que todo se resuelva, voy a investigar hasta fondo de lo que sucedió en aquel lugar. —¡Vítor! Qué gusto en verte, ¿cómo está? —

