Lucia usa la inteligencia y el sarcasmo que te caracteriza, tú solo respira, Seler resultó ser muy buen en su trabajo, pero no matemos a nadie. - ¿Qué haces en mi oficina? - Nada aquí es tuyo, Emilia, pero la tienes bonita. - Tengo buen gusto. - Eso no lo dudo, pusiste tus ojos en mi esposo. - Primero fue mío que tuyo, pero tú te interpusiste. - Ya he escuchado ese discurso con anterioridad. - Lucia, yo soy parte de su vida desde la universidad, fui su amiga, su amante, su compañera, su apoyo; siempre ha sido de esa manera; cuando tú le fuiste infiel con su enemigo fue conmigo con quién se descargó, cuando lo convenciste de que eras una blanca paloma y decidió casarse yo fui su despedida de soltero, su consuelo cuando lo asfixiaba, su pañuelo de consuelo cuando te fuiste, soy su apo

