Hace mucho que no me a despertaba tan bien, aunque no dormí mucho sentí que descansé, es bueno tenerla de regreso, pero es hora de poner algunas cosas en su lugar. - Señor - escucho a Nicandro y antes de que entre llegó hasta la puerta. - Buenos días, baja la voz. La próxima avisas antes de entrar. - por mucha confianza que tenga no voy a dejar que vea a mi mujer desnuda. - No pensaba entrar señor ni siquiera me dejo llegar a la puerta. – es cierto. - ¿Qué sucede? - Lo que solicitó ya está listo. - ¿Tan pronto? - afirma. - Gabriel ... marinero... - escucho a Lucia. - Muy bien prepara el coche que salimos dentro de un rato a la oficina. - le digo a Nicandro y vuelvo a la cama con mi sirena. - Estas muy guapo -

