Veo esos ojos que me matan, que me hacen suya y como quisiera olvidar todo y decirle que lo amo, que tenemos una hija, que él es mi vida. - Mi sirena, sé que me amas te conozco y ese orgullo es lo que te tiene separada de mí; pero ya me cansé de este juego quiero que estés conmigo. Me vuelve a besar y me pierdo en sus labios, en lo que me hace sentir, se siente tan mío; y mi mala cabeza empieza a recordar justo en este momento todo lo que nos separa, recuesto por qué vine. Dejo de besarlo, veo esos ojos tan deseosos de mí, me odio por dañar este momento... - Mi sirena ... - Santiago. - me mira sin entender y confuso. - ¿Me acabas de llamar Santiago? ¿En serio Lucia? Te beso y me llamas como tu amigo y supuesto hermano - me suelta y vuelve a su silla. -

