- Mmm Gabriel déjame dormir. - Ya es hora de que despiertes y que mejor amanecer que conmigo a dentro de ti. – abre sus piernas y me deja entrar. - Ahhh, eres mía, siempre mía. – entro y salgo de ella, hasta que siento sus uñas en mí. - Eres un insaciable, pero me gusta – sigue mi ritmo hasta que la veo llegar. - No me esperaste – se ríe mientras estoy a punto de llegar. - ¡Mami! - Demonios no puede ser … - susurro mientras Lucia me empuja, respira Gabriel. - Mi amor, ¿subiste hasta aquí sola? - No tía conmigo – entra Sara que lindo mis dos princesas frente de mí y yo desnudo. - Se toca la puerta antes de entrar – les digo - Es una niña de dos años y una de cinco, que entro después. -

