Una vez se fueron todos Gabriel y yo tuvimos una conversación extensa en nuestra habitación sobre lo sucedido. - Mejor descansa luego hablaremos. - No, ya descansé bastante ¿Cómo se te ocurrió no decirme lo que sucedía Gabriel? Estamos hablando de los seres que más amo. - Lo sé, Lucia. No fue fácil para mi ocultártelo, pero puedes decirme mil veces que tu corazón está bien y fuerte y yo aun así lo seguiré cuidando; mira donde terminaste cuando lo supiste. - Quizás fue por la impresión de verlas amarradas con el mensaje de “dile adiós” en vez de decírmelo con delicadeza. - Lucia esos fueron los peores días de mi vida, y eso que he tenido otros; el temor de perder a las niñas a mi suegra y a ti; no fue fácil. Se lo mucho que las amas y lo que pasa

