Se que está molesto, pero me mira con tanto deseo, necesidad, pasión y amor. - ¿Vez porque tengo frutas? - ¿Para traer a una mujer y que te coma a punta de frutas? - se ríe. - No busques pelea Meller, que no estoy de humor. Le acercó una fresa a su boca y lo beso robándome una parte de ella, con otra fresa y vino le echo un poco en su cuello, lo lamo. - Mmm...- veo su cara de satisfacción. Hago lo mismo con su pecho, mientras sus manos aprietan mis muslos. Lo beso y terminamos en el piso con él de espalda, se ve tan guapo, tan exquisito. - Me gusta esta vista - me dice lleva sus manos a mis pechos, los mira con ansia y apetito - esos pechos cada día se ven más grande. Tu hija los tiene bien llenos, va hasta uno y lo chupa, muerde, los aprieta

