Demonios, Lucia no deja de llamar y como le digo lo que sucede con mi suegra y mis niñas, ella no lo soportara, son su vida. La rabia se apodera de mí y empiezo a reventar todo a mi paso, hasta que de mi habitación no queda nada. - Hijo – escucho a mi padre – ¿te sientes mejor? - Sin mi hija nada está bien, papá ¿Por qué no llaman? Han pasado cinco días esos tipos ya los atraparon, y no dicen nada. - Las malas noticias son las primeras que vuelan, respira y no pierdas el enfoque. - No puedo seguir mintiéndole a Lucia, se está dando cuenta que algo pasa con Esther y miniLu. - Creo que es hora de que se lo digas. - Papá, no dudo que Lucia es fuerte, pero son sus amores, su vida, temo que le dará algo. - No puedes vivir con ese te

