Ingresé al hospital al lado de mi esposo, con sus dedos enlazados a los míos, subimos al piso indicado por una de las mujeres a recepción, y en el piso número trece del Pieth Health Hospital. La sala estaba completamente despejada, había solo dos personas concentradas en su celular ubicados en la fila de atrás, mi madre se retorcía entre los brazos de mi padre. Era la primera vez que estaba en la misma habitación en la cual aquella elegante mujer lloraba con tanta fuerza y rabia, estaba sacudiéndose entre los brazos de mi padre, unas enfermeras se acercaron y le tomaron uno de los brazos, mi madre rogó tres veces que no le sedaran y después de cinco minutos le retiraron dormida a una habitación. Mi padre se aflojó la corbata y tomó asiento, se llevó las manos a la cabeza y negó varias vec

