Esa mañana me sentía feliz, ya quería poder llevarle a Mariano la tarjeta. Estuve toda la noche escribiendo un poema, solo pensé en él cuando lo escribí y estaba emocionada de colocarlo en su mochila. Mariano: A veces pienso en tus ojos Y siento que todo oscurece Eres como una espina Quitarla me causa una herida Dueles como el infierno Me quemas por dentro Cuando te veo en mis recuerdos Siento el renacer de mi cuerpo Mirarte me deja dañada Tocarte me quema la piel Mirar esos ojos que exclaman Que me dejan esclavisada Ya no te veo a menudo Me duele verte partir Siempre estarás aquí Quemándome entera a mi Feliz 14 de Febrero XX Sentía que el poema era perfecto y la letra espectacular. El no conoce mi letra y no sabrá nunca que yo la escribí. Me dirigí a la clase de Vivía

