Tras varias semanas de tratamiento para la re-lactancia, Javier y Richard estaban satisfechos con los resultados. Si bien aún no era capaz de amamantar con normalidad, sí era capaz de hacerlo 1 o 2 veces al día tras varias horas de diferencia. - Ya me tienen harta —Me quejé— No me gusta estar cada tres horas usando éstos benditos extractores. Me lastiman mucho. - Pues no me importa si te gusta o no —Javier era indiferente— Lo harás porque yo así lo quiero. - ¿Tú, o Richard? —Mi tono fue sarcástico. - Principalmente yo —Me miró hundiendo sus cejas— Pero si él quiere hacerlo, también puede hacerlo. No dije nada, solo crucé los brazos y seguí soportando el dolor que me producían los extractores. Javier me miraba con un dedo en sus labios, pensando en quizás quién sabe qué cosas. Subí las

