Tenía que admitir que extrañaba mucho tener a Hans cerca, dormir con él y que se sentara por horas embelesado en el piso, mientras yo pintaba. En resumen, extrañaba todo de él. Al menos, extrañarlo me había hecho trabajar mucho para así reponer todos los cuadros que faltaban. —Tú estás rarísima —dijo Bree mirándome fijamente. —Echo de menos a Hans, eso es todo. —¿No quisieras ir y darle una sorpresa? —negué. —Él necesita su tiempo a solas con su familia, así que, no quiero incomodar. —¿Segura? —Sí. —¿Segura? ¿Segura? —¡Que sí tonta pesada! —sonrió abrazándome. —Ya pronto volverá, bebé. ¿Quieres que mañana salgamos en plan noche de mujeres? —Es un muy buen plan. ¿A quién más invitamos? —Puedes decirle a Emma y yo le diré a Megan. —¡Me parece una excelente idea! —dije emocionada.

