Sofía Cuando choco con los casilleros, él se acerca demasiado a mí. Puedo sentir su aliento en mi cara. Trato de alejarlo, pero es demasiado fuerte. Grito con todas mis fuerzas: —¡Mario, aléjate! ¡No sabes lo que estás haciendo! Él ríe de una manera que me pone los pelos de punta. —Claro que sé lo que estoy haciendo, amor. Y esta vez nadie te va a salvar. De repente, escucho pasos apresurados y la voz de Lendy gritando. —¡Suéltala, maldito enfermo! ¡Tú le tocas un solo pelo y te pateo las pelotas! Ella se ve furiosa y Mario se aleja un poco y sonríe. —Y dime, pequeña, ¿podrás? Ella sonríe con suficiencia. Yo estoy en shock. Diablos, jamás pensé que me pasaría esto a mí. —Pruébame y verás. Tú solo atrévete a tocarla para que veas de qué soy capaz. No me retes, Mario. Ella camina

