Han pasado siete días desde que Darla y su amiga se mudaron a la casa. La casa está llena de gente, Olga, Laura, Darla y Mou han organizado una gran fiesta para dar la bienvenida a Dayana. Por fin ha sucedido, la niña ahora lleva mi nombre. Pensé que mi padre se opondría a la idea, pero no, él y Laura se han alegrado mucho al oír la noticia. Darla está radiante, se nota a miles de kilómetros que es feliz y yo me alegro de ser responsable de esa alegría. Ahora puedo irme. Dayana: ¿Cómo debo llamarte? ¿Papá? ¿Tío? ¿Tío o señor? Me pongo a su altura y le acaricio la cara. Yo: Puedes llamarme como quieras. No voy a obligarte a nada. Dayana: ¿Darla dice que eres la razón por la que me adoptaron? Yo: No, es más bien gracias a su determinación. Dayana: En fin, solo quería darte las gracias

