El timbre de mi teléfono nos interrumpe, frunzo el ceño al ver el nombre de mi madre en la pantalla. Si estuviera buscando noticias de mi padre desde luego no contestaría. > Yo: Vale, ¿eso es todo? > Yo: Como te he dicho, estoy bien y como no tienes nada interesante que contarme, adiós. Cuelgo y tiro el móvil. Mou: ¿Por qué le has hablado con tanta frialdad? Con lo que le había hecho Steve, no le había contado la historia de la hija de mi madre. Cuando terminé de contárselo todo, se quedó con la boca abierta. No podía creer lo que oía. En cuanto termine con la adopción de Dayana, volveré a Barcelona para dar algunas explicaciones. Seguíamos charlando sobre el mismo tema cuando sonó el timbre de la puerta. Me quedé de piedra al ver a la tía de Smay en un estado lamentable, esta

