- Eden había llegado al palacio principal acompañada de su padre y madre; llevaba un vestido muy distinto al tradicional y al de las jóvenes de su edad, había retirado lo pomposo y se había negado a utilizar corset dejando telas delicadas caer que ajustaban a la perfección en su joven figura, el vestido era de un tono durazno muy sutil y había decidido recoger su larga cabellera. _ Padre, madre... gracias por apoyarme. _ Mi pequeña Eden, solo necesitas saber que tu padre y yo siempre estaremos aquí para apoyarte. _ Me adelantaré a ver a su majestad. _ No se supone que debemos esperar a que nos anuncien León?. _ Así es, pero es necesario aclarar algo antes. - León seguía sin sentirse convencido, pero no podía negarle algo a su amada hija y esposa; había evitado decirle a su gran amigo

