—Alex... —gimo intentando sacármelo de encima. —Mmm... —murmura en respuesta y continua besando mi cuello. —Alex, por favor... —insisto e intento empujarlo sin exito. Vamos a tener que empezar una dieta por aquí... —¿Qué pasa? —murmura molesto y se separa un poco de mi. —Emma... —murmuro. —Déjala, está durmiendo... —dice y vuelve a mi cuello. —No... —me lo quito de encima y me siento en la cama. —Pero ¿qué mierda? —pregunta molesto. —Está llorando, Emma está llorando... —me pongo nuevamente la camisa y me sujeto el pelo en una cola. Me calzo las pantuflas y acalorada salgo de la habitación dejando a un frustrado y caliente Alex. Desde que salimos del hospital hace tres meses que no hemos podido tener una noche tranquila para nosotros, solo encontrones rápidos y creo que eso está

