Capítulo 21

1414 Palabras
6 Saben ser hija única es algo especial y único vaya la redundancia, tienes muchas ventaja más que desventajas, pero tengo que admitir a veces cuando camino por la calle en las mañanas y veo a los niños con sus hermanos me dan ganas de desear de tener uno, o al menos eso pensaba la mayoría del tiempo, hasta que al ver como dos hermanos se peleaban entre ellos en la calle, algo no muy agradable de ver, pero el escalofrío que sentí al verlos  me daba muy fuerte ese presentimiento de que algo pasaría, por desgracia me entere unos días después. Pero quien pensaría que un hermano que se tu familia, tu sangre, no solo puede ser tu mejor amigo, si no también tu enemigo.     Los gemelos Bolter. Ser bendecido con un hijo es algo de regocijo en las familias y en los matrimonios, pero al ser gemelos es el doble de felicidad según el matrimonio Bolter. Siempre deseaban tener un hijo en sus diez años de matrimonio y un día casi un milagro para ellos sucedió, la señora Bolter estaba en cinta y señor Bolter se sentía más que feliz al saber que la fin tendría una familia con quien jugar, pero al dar a luz la señora Bolter se llevarán la sorpresa de que no era solo un bebé si no dos; dos gemelos varones, era más que un motivo más grande festejó para los Bolter. Se pensó que ellos al ser gemelos se tendrían al uno al otro toda vida ya que su conexión es especial al ser nacidos juntos. Conforme los gemelos fueron creciendo más se parecían, eran como el reflejo del otro, pero al cumplir cinco años pasó algo en su niñez diferente a los demás, su madre la señora Bolter escucho al escalofriante de ambos gemelos en una mañana al ir hablarles a desayunar. - Oye, hay que decirle a mamá adiós antes de que se duerma hoy. - Va ser difícil decirle adiós a nuestra mamá. En ese momento la señora Bolter se preocupó mucho y se aseguró que los gemelos estuvieran sanos y a salvo en casa durante todo el día; pero no pasó nada anormal ese día así que por la tarde se relajó, hasta que fue la hora de acostar a los gemelos en su cama y ahí volvió a escuchar lo que la alarmó en la mañana. - Adiós mamá. Dijeron simultáneamente los gemelos a su madre. - Pero pequeños nosotros no decimos "adiós" sino "hasta mañana." -Ya lo sabemos. - Pero también sabemos que este es un adiós mamá. Sin más la señora Bolter se quedó velando para asegurarse que ninguno de los gemelos les pasara algo en la noche. Al salir los primeros rayos del sol, el señor Bolter estando al tanto de los dicho por los gemelos, relevo a la señora Bolter para que fuera descansar un rato, sin más ella se despidió de su esposo con un beso y antes de irse se inclinó en la cama de los gemelos y darles un beso a cada quien, para después irse a dormir. Después de unas horas los gemelos despertaron y vieron a su padre cuidándolos a un lado de su cama, lo cual dijeron lo de todos los días pero con algo más que se volvería aterrador después. -Buenos días padre. Dijeron juntos los gemelos sacando una sonrisa a su padre. - Buenos días pequeños. - ¿Si te despediste mamá? - Ella está descansando, ¿Por qué me eh despedir de ella si una rato desayunaremos con ella? - Pero mamá ya no estará con nosotros. - La vamos extrañar mucho. En ese momento el señor Bolter comprendió a lo que los pequeños se referían, así que fue casi corriendo a ver la señora Bolter, pero al llegar a su habitación la vio solo recostado en la cama; los gemelos que siguieron en su padre la vieron un momento para después verse un momento después con tristeza en su rostro, hasta que su padre les hablo. - ¿Por qué esas caras?, si mamá solo está durmiendo. - ¿Lo está? Dijo uno de los gemelos mientras que el otro corriendo fue acercarse a si mamá. - Si lo está, dejémosla descansar un poco más. - Pero mamá no respira. En ese momento el señor Bolter se acercó preocupado ante lo que el pequeño dijo; al acercarse era cierto la señora Bolter no estaba respirando. Sin perder ni un minuto más de su tiempo, tomó las llaves de su automóvil, a su esposa y la acomodó en la parte trasera, subió a los gemelos aún en pijama y dio marcha lo más rápido posible al hospital más cercano. Al llegar fue atendido de inmediato, mientras que los pequeños veían como los médicos se llevan a su madre en una camilla, junto con su padre ya entrando en un caso de histeria. Mientras que una enfermera se acerca a ellos. - Disculpen pequeños, su padre y su madre van hacer atendidos por un rato, así que por favor quédense quietos en la sala de espera y si necesitan algo me llaman, ¿De acuerdo? - Si. Dijeron los gemelos a la vez, esperando a su padre; mientras esperaban sentados en las sillas, tomados en las manos, pero a pesar de estar tranquilos se les reflejaba tristeza en el rostro, así se quedaron un rato hasta que uno de ellos hablo. - Crees que si le hubiéramos dicho a padre que mamá se iba a ir, ¿Lo pudo a ver impedido? - No creo, los adultos no creen muchos en los niños y menos por los sueños que tenemos. - ¿Entonces no nos hubiera creído que soñamos a mamá que se iba con la sombra negra? - No. Pero al menos se despidió de ella antes que dejara nuestra habitación en la mañana. - Extrañare a mamá y sus besos antes de dormir. - Yo igual. - Espero que a padre no se sienta más triste como nosotros. - Puede que ya este triste. Después de esa pequeña plática entre ellos, se quedaron a esperar que saliera su padre, sabiendo bien que ya no verían de nuevo a su mamá. Pasaron unas horas después de que el señor Bolter le pasara su ataque de histeria y estuviera tranquilo para recibir las malas noticias que venían. Al parecer la madre de los gemelos, la señora Bolter al irse dormir cayó en un profundo sueño, el cual poco a poco su respiración se fue apagando al igual que su corazón, el diagnostico medico era muerte por causas naturales; la señora Bolter tuvo una muerte digna, como pago por la muerte, de la maravillosa persona que fue en vida la señora Bolter. Pero fue una perdida muy grande para el señor Bolter, ya que se conocieron desde la edad de sus hijos, crecieron juntos, se enamoraron y formaron una familia, esperando vivir sus últimos días juntos a lado del otro, como todo un cuento con su final feliz, pero para la suerte del señor Bolter no pudo ser así. Al recibir la noticia  el señor Bolter, solo pudo a llorar está más que dolido, ahora estaba solo con sus hijos, lo cuales sabían que su madre moriría, lo cual se le hizo un acto horrible de los gemelos hacia él, de no a verle avisado, pero en cierta forma no les hubiera creído al final si eso hubiera pasado. Al final de ese día el señor Bolter recibió el cuerpo de su esposa, el cual solo se despido un minuto ya que de verdad no aguantaba la idea de que ya no estuviera con él, sin mas pidió a una funeraria que la cremara enseguida, para poder llevar sus cenizas a casa; al salir a la sala de espera donde estaban los pequeños, lo primero que sintió al verlos era enojo y lastima, pero ya era lo único que le quedaba de su familia esos dos gemelos, así que se acercó a ellos los cuales al verlo se acercaron a él corriendo para abrazarlo. - Mamá ya no está, ¿Verdad? Dijo uno de ellos con ojos cristalinos por las lágrimas que amenazaban a salir y al igual que él, el otro gemelo también estaba a punto de llorar. - Si pequeños, ella ya no está con nosotros. Al final el señor Bolter termino llorando en la sala de espera con sus gemelos, por la pérdida de la señora Bolter.    
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