Después de esa comida las cosas se pondrían tensas entre Aimar y Renard; uno engañándose que aún haya amor que dar en su matrimonio y que solo fue una fase, pero otra a pesar de estar ahí presente con el corazón en la mano teniendo toda la paciencia y el amor del mundo, sabía que esto iba a terminar mal. De camino a casa caminando por la calle, Renard no pudo evitarse preguntarse el comportamiento de Aimar en ese día.
- Oye, fue un día algo raro, salió bien la comida, pero no estas feliz al parecer.
- No, claro que no lo estoy.
- ¿Por qué? ¿Pasa algo?
- No.
- ¿Estas cansada?
- Si, es eso estoy algo cansada.
- De acuerdo llegando descansa, yo me encargó de todo y si hay algún pendiente que hacer en casa.
- Está bien.
- Por cierto lo que dijiste en la comida, ¿fue mentira?
- ¿Por qué me preguntas eso?
- Es que me sorprendió lo que dijiste y me hizo pensar que tal vez ya decidiste, en darme otra oportunidad.
- Dije eso porque es lo que pensaba antes de lo ocurrido con nuestra discusión, aunque la mayoría de lo que dije, quería creer que fue así, aunque realmente era una mentira.
- Entones tú no…
- No Renard no he tomado aún decisión.
- ¡¿Pero porque?!
- Oye tranquilízate.
- ¡No!, ¿Por qué no has decidido ya?, hice todo lo posible para que todo volviera a nuestra normalidad, haciendo cosas que odio y esperar por una decisión que aún no tomas, me hace pensar que fue un error casarme.
- ¡¿Qué?!, ¿Es enserio lo que me dices?, después de meses que no has hecho nada por nuestro matrimonio, crees que el cuestión de días se puede arreglar, y a parte yo no fui la que fue infiel, no, yo fui la que se quedó ahí esforzándose que todo estuviera estable, mientras tu no hacías nada, me esforcé y lo único que obtuve es que te metieras con otra estando ebrio, porque no aguantas la frustración de estar fracasando en vez de esforzarte en caer, pero no solo tu caes me llevas contigo, porque somos un marino, uno el cual no te interesa al parecer, tal vez es cierto, fue error casarnos, pero yo la menos pensaba quedarme aun ci}contigo a pesar de todo por el amor que te tengo, pero tú, ¿Por qué quieres que me quede aun contigo?, pero sobre todo ¿Por qué tú quieres que siga esto si ya está roto y se sigue rompiendo?¿Por qué?
- Por qué, quiero creer.
- ¿Qué?
- Que aun te amo, se que eres buena y no te merezco ya en sí, pero de verdad no quiero dejar de creer que aun te amo.
- Pues yo creo que ya no y no la aceptas, aunque esa es la verdadera realidad y dolorosa de nuestro matrimonio.
- Aimar yo…
- Renard ve a casa.
- ¿A dónde vas?
- No me esperes.
- Aimar, Aimar, ¡Aimar!
Después de ver lo que realmente pasaba en su matrimonio Aimar se fue por otro camino contrario de su casa dejando a Renard en plena calle, ahora sintió algo dentro de ella ya roto que se volvió a romper, pero sentía que algo de enojo mezclado con algo que nunca había sentido, pero algo estaba segura es que no le importaba que pasaría al dejar que eso la estuviera consumiendo. Renard llego a casa se estaba arrepintiendo mucho de lo que había dicho, el mismo le dio fin, pero era verdad, una que no quería aceptar ya no amaba Aimar, por eso se le fue fácil engañarla, pero sabía que ella no se merecía una persona como el, así que tenía que admitir esa noche sin ella que ya no la amaba ver la manera de volverla amar. Mientras tanto esa noche Aimar esta sentido rencor hacia Renard ya que recordó todo lo que estaba pasando en esos meses después de casarse, ya no era como cuando eran novios o amigos, están lejos de ser un matrimonio, al ser la única que amaba en la relación era duro y lleno de soledad, eso lo llego odiar de cierta forma, el dolor de amar Renard era un odio hacia sí misma, pero eso no importo mucho al llegar a un bar y empezar a beber sin parar, así ahogaría sus penas sobre su matrimonio o al menos eso pensaba, al sentir el sabor dulce y margo de la bebidas que pasaban por su garganta. Pero en un momento de la noche ya algo ebria un chico se acercó a ella.
- Hola linda, ¿Oye estás sola?
- Si, ¿Por qué?
- ¿Puedo hacerte compañía?
- Si claro.
- ¿Y tienes pareja linda?
- Sí, estoy casada.
- Wow, perdona, es que al verte sola, siendo tan joven y linda a la vista, no pensé que estarías casada, perdona.
- No te preocupes, mi matrimonio es un caso perdido, espero que pronto admita que ya no funciona lo nuestro y podamos seguir con nuestras vidas por separado.
- Vaya, eres demasiado madura de lo que aparentas.
- Gracias, supongo.
- ¿Entonces no hay problema si quiero ser tu compañía toda la noche?
- Adelante.
Al hablar con ese chico se estaba divirtiendo, en un momento no sentía lo que había vivido en meses alegría, si era por el efecto del alcohol o del carisma del chico, estaba sintiendo alegría.
- Vaya hace tiempo que no me la pasa bien.
- Entonces estoy haciendo un gran trabajo como tu compañía esta noche.
- Tengo que admitir que eres un buen compañero.
- ¿Entonces te perece bien si vamos a otro lado?
- ¿A dónde?
- A mi casa.
- Oh ya veo.
- ¿Te gustaría?
- No lo sé.
- Pasarías un buen rato y serias mi compañía, si quisieras.
- No lo sé, sería hacer lo mismo que él.
- Puede que sí. pero las personas no pueden esperar que las personas buenas solo se queden con las manos cruzadas cuando las lastiman, ¿No?
- Cierto.
- Sería darle una cuchara de su propia medina en tal caso y si no puede ser que sea un nuevo comienzo para ti en tu vida sin él.
- Suena muy tentador lo que dices.
- ¿Entonces que decides?
Aimar estaba a punto de decir si haría lo mismo que Renard hace unos días atrás lo que le hizo, era obvio que ella siempre trataba ser diferente a la demás personas, que era diferente al él, pero no podía seguir estancada sin avanzar hacia delante, aun amaba a Renard, pero ya era necesario avanzar ella para que el fin de su matrimonio se acercara.
- Vamos.
- Esperaba que digieras eso. Vamos te la pasaras bien desde ahora.
Al final de la noche estaba en la casa de un chico que le estaba mostrando afecto, uno que no sentía en su ser en meses y sin preocupaciones, mientras que Renard experimento lo que Aimar sentía cada noche mientras lo esperaba despierta a su regreso; fue una sensación diferente para ambos esa noche.