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Todos tenemos vida diferentes pero similares, la mía es simple al igual que la de la mayoría de las personas, se ha vuelto un objetivo social tener una vida ordinaria, tener familia, hijos, un trabajo estable y ser feliz con solo eso, esa es la realidad de muchos y de otros no.
Víctor.
Víctor era una persona común en la vida. Creció en un pueblo alejado de la cuidad ahí aprendió varios oficios que le servirían en su vida, hijo segundo de una familia amorosa, su hermano era su modelo a seguir, siempre queriendo ser como él y estar con él. Sus padres siempre les dijeron que tuvieron una vida honrada, trabajadora y amena; ese era el propósito de su vida, conforme fue creciendo en la escuela se fue desarrollando en las asignaturas a comparación de su hermano que se desarrollaba en los deportes, pero eso no era ninguna diferencia en ellos. Al llegar a un grado antes de la universidad conoció una chica, muy agradable y bondadosa, la cual siempre lo apoyaba y él a ella, que con el tiempo se volvió su novia; el momento de ir a la universidad llego para él, así que se fue de su pueblo a la ciudad para seguir con sus estudios y poder así tener la vida que siempre había pensado tener, dejando a su hermano mayor que decidió mejor quedarse con sus padres y seguir con el trabajo de ellos. La universidad fue un desafío para él pero también una grata experiencia, donde conoció personas que serían más que amigos si no que otra familia para él; paso el tiempo y se graduó de la universidad, ese día sus padres y su hermano vieron el esfuerzo de sus estudios terminarse de la manera correcta y de como siempre se pensó, consiguió un empleo bien remunerado y con estabilidad, donde podía seguir con su mismo empleo y ascender por su esfuerzo, tiempo o algún mérito, era el trabajo ideal para él. Después de unos años de trabajo compro una casa en la cuidad y un automóvil, asiendo de esto un objetivo de sueño cumplido para él, pero eso no era todo, compro un anillo de matrimonio y le pidió a su única novia de la vida que se casará con él, la respuesta fue claramente un sí, se celebró una boda muy sencilla pero hermosa, donde se podía ver la felicidad de Víctor ante esa unión en su vida, pasaron unos años y Víctor tuvo a su primer hijo él cual llevaría su nombre, no paso mucho y tuvo a su segundo hijo una niña la cual llevaría el nombre de su madre; Víctor tenía una familia ahora que siempre procuraba que nada les faltara, era feliz en su trabajo y en su hogar, los fines de semana eran en familia donde siempre los niños se divertían y los adultos conversaban alegremente lo que les había pasado en la semana, de vez en cuando una tarde con amigos después del trabajo tomando, conversando y disfrutando un evento en la televisión; por último siempre al final del día después de acostar a sus hijos con cariño, ayudar a si esposa con la limpieza de la cena y acostarse a si lado, dándose un beso de buenas noches, al tocar su cabeza con la almohada sonreía por la vida que tenía, cerraba los ojos y se dormía sin más.
Víctor tenía una vida común, simple y perfecta para él, era feliz hasta que ocurrió algo que lo hizo ver la realidad de las cosas. En un fin de semana Víctor organizó una carne asada para su familia y amigos, todo iba bien, sus padres estaban con sus hijos jugando y contándoles historias de su vida, sus amigos conversando amigablemente, su esposa hablando con las esposa de sus amigos mientras hablaban de sus hogares; todo iba bien y normal de costumbre como eran todas las veces que Víctor organizaba ese tipo de reunión, pero llego su hermano, sus hijos lo saludaron al igual que los demás del lugar, su hermano después de saludar fue directo hasta el con la cara de felicidad.
- Hola hermano.
- Hola llegas a tiempo para la comida.
- Que bien.
- Te noto muy feliz, ¿Cuál es el motivo?
- Conocí a alguien.
- Eso es genial.
- Creo que me casare con ella.
- Eso sí que es una sorpresa. Felicidades.
- Gracias.
- ¿Y quién es la afortunada?
- Una chica que conocí en el trabajo.
- ¿Quiero pensar que las cosas se dieron en el momento que se conocieron?
- Si así fue te la prese tare pronto.
- Por favor.
- ¿Te ayudo con la carne?
- Sí.
Pasaron los días y un día en una tarde después de su trabajo llego el hermano de Víctor.
- Hola hermano.
- Hola. Mira te presento a mi novia.
Víctor se quedó sorprendido ya que si hermano le estaba presentando a nadie, no había nada a su lado.
- Hermano... ¿Y tu novia?
- Esta aquí a mi lado, ¿Que no la vez?, es muy hermosa.
- Si...
- ¿Podemos entrar?
- Claro. Siéntate en el sillón mientras le hablo a mi esposa.
- De acuerdo, pasa cariño.
Su hermano hizo un movimiento de su cuerpo como dándole permiso a alguien que no estaba y después entro a su casa; de inmediato Víctor fue por su esposa y le contó lo que estaba sucediendo.
- ¿Estás seguro de lo que dices de tú hermanó?
- Completamente, ve lo tu misma.
Su esposa fue a saludar y a confirmar lo que el decía Víctor.
- Hola.
- Hola cuñada, te presento a mi novia.
- A...un placer, te traeré algo para tomar.
- Gracias, pero que no esté frío a mi novia le duele la garganta.
- De acuerdo.
Su esposa fue de inmediato con Víctor para dar por afirmado lo que le había dicho.
- ¿No abra tomado algo tu hermano?
- No creo él no se mete cosas o sustancias.
- ¿Y si lo llevamos con un médico?
- No creo, tal vez le hace falta compañía y solo está proyectando algo que quiere.
- Eso suena razonable.
- Iré hablar con él.
- Si hazlo.
Sin más Víctor miro a su hermano sentado en el sofá hablando a la nada, suspiró preocupado y se acercó a él.
- Oye hermano.
- Si dime.
- ¿Todo bien?
- Si, más que mi novia se siente algo apenada.
- Si ya veo....oye, ¿Les has presentado a más personas a tú novia?
- ¡Claro que sí!, pero pasa algo muy extraño, ¿Verdad cariño?
- Así, ¿Cómo qué?
- No la ven, me dicen que no existe o que si tomé algo extraño.
- Vaya...
- Pero me alegra que ustedes si la puedan ver.
- Si hermano, es...muy linda tú novia.
- Me alegro que opines eso. Bien nos vamos.
- ¿No te quedaras un poco más?
- No, mi novia tiene cosas que hacer.
- De acuerdo...
- Nos vemos hermano.
- Adiós...
- Vamos cariño, deja te hablo la puerta.
Su hermano hizo el mismo movimiento al igual que cuando entro, se fue dejando a Víctor un mar de dudas preocupantes.
- ¿Que paso con tú hermanó?, ¿Ya se fue?
- Si.
- ¿Que paso?
- Creo mi hermano...algo en él no anda bien.
- ¿Crees que debemos llevarlo con un médico?
- Si, pero no quiero eso. Si no se le pasa esto en unos días lo llevamos.
- De acuerdo.
Días siguientes el hermano se Víctor se comportaba igual de la misma manera, ya no solo estaba preocupado el sino también sus padres de Víctor, pero fue más alarmante cuando sus padres el dijeron lo que paso estos días su hermano.
- Víctor.
- Dime mamá.
- Deberías de llevar a tú hermanó con un médico.
- Tal vez.
- ¿Cómo que tal vez?
- Tengo la esperanza que solo sea algo pasajero.
- Víctor ayer hable con tú hermanó por teléfono. Dijo que su novia lo término y esta triste por eso.
- ¿Pero cómo si ella no existe?
- Exacto, deberías volver hablar con él y saber que le sucede.
- No te preocupes lo haré.
- No quiero que tu padre se alteré por algo así.
- Esta bien mamá.
Ese día en la tarde Víctor llamó a su hermano, más preocupado que antes por lo dicho antes por su madre.
- Hola.
- ¿Hermano?
- Víctor.
- ¿Qué pasa?, te oigo deprimido.
- Mi novia me término.
- Ya veo...hermano no era para ti.
- Claro que sí lo era.
- No lo era, mira si tienes algo y no sabes a quién decírselo recuerdo que estoy yo para ti hermano.
- Gracias, pero quiero hablar por última vez por ella y dejar todo en claro, antes de seguir con mi vida.
- Creo que eso está bien hermanó...
- Hasta luego.
- Adiós.
Colgó la llamada con dudas y una sensación de alivio.
- ¿Que te dijo tu hermano?
- Lo que mi mamá dice que le paso.
- ¿Sigue con eso?
- Si, pero creo ya ni seguirá así.
- ¿Enserio?
- Dijo que hablaría con ella por última vez y seguiría con su vida.
- supongo que eso es bueno, ya no tendremos que llevarlo con un médico.
- Eso creo, ahora me siento más aliviado que mi hermano no está loco.
Era un alivio esa conversación para Víctor, pero no esperaba la verdadera realidad que de lo que pasaba con su hermano. Una semana después recibió una llamada alarmante de su hermano que lo hizo estremecer por lo dicho en la línea.
- Hermanó...la mate...
Eso fue algo perturbador y de miedo de sus hermano, su novia no existía, pero le decía que la había matado, eso era lo alarmante ¿A quién había matado su hermano?
- Voy en camino.
Dijo Víctor antes de colgar la llamada para ir a la casa de su hermano.
- ¿Quién era cielo?
- Mi hermano.
- ¿Le paso algo?
- No lo sé, pero creo que hizo algo alarmante. Llama a la policía y diles lo que ocurre con mi hermano, dales la dirección y diles que los estaré esperando con él.
- De acuerdo, pero ten cuidado.
- Si, no te preocupe, si él está loco aunque sea no creo que me haga daño. Me voy cariño.
- Si.
Víctor salió corriendo a su automóvil para llegar lo antes posible con su hermano, estaba realmente preocupado de lo que pudo haber hecho o no. Llego lo más rápido que pudo a la casa de sus hermanó, tocó la puerta desesperado.
- ¡Hermano! ¡¿Estás ahí?!
Al no tener respuesta decidió derivar la puerta como lo hacía de pequeño jugando con la cortezas de los árboles, al tener acceso a la casa vio al instante un camino de sangre, que conducía a donde se encontraba su hermano.
- ¿Hermano estas bien?
- La mate...
- ¿A quién?
- A mi novia, que no la vez.
- A tú...
Su hermano estaba alucinando, no había nadie en ese lugar más que él, pero la sangre ¿De dónde venía?
- Yo la amaba, no me controlé y la mate...
- Hermanó todo estará bien.
- ¿Enserio...?
- Sí.
La policía llego en ese momento.
- ¡Las manos arriba!
- Claro.
- ¡¿Quién es el?!
- Es mi hermano.
- De acuerdo, ¿Es el de la llamada?
- Si, le pedí que a mi esposa que hablara a la policía.
- De acuerdo, ayúdeme con su hermano.
- Si. Hermano ven, no nos harán nada.
- ¿Estás seguro?
- Si por supuesto, tranquilo no te pasara nada.
- ¿Ni a ti?
Víctor se quedó pensando un momento ante esa pregunta hecha por su hermano, ya que no cuadraba en su cabeza.
- ¿Qué esperan?
- Vamos hermano, no pasara nada.
Así Víctor con esas palabras convenció a su hermano de ir con él y la policía, fue con su hermano escoltado a un hospital psiquiátrico, al llegar se llevaron a su hermano a ser evaluado por un profesionista, se quedó a fuera y llamo a su esposa.
- Cariño soy yo.
- Víctor, que bueno es oírte ¿Qué paso con tu hermano?
- Estoy con él en el hospital psiquiátrico de la cuidad.
- ¿Necesitas algo?
- No cariño estoy bien.
- Iré contigo lo más pronto posible, dejare a los niños con tus padres.
- De acuerdo, por cierto no les digas nada sobre mi hermano hasta saber que tiene, mis padres se podrían mal si se enteran que está aquí en este lugar, luego yo les diré.
- Comprendo. Iré pronto para allá, no vemos.
- Adiós cariño.
Víctor colgó la llamada y se fue a la sala de espera a que llegara su esposa, muchas cosas pasaban por su cabeza, las cuales no entendía el motivo del porque de repente su hermano actuó así, no tenía sentido para él, pero algo era claro resonaba en su cabeza esa pregunta que el hizo su hermano cuando le dijo que no le harían daño: “¿Ni a ti?”
Eso lo hizo pensar y tratar de encontrarles un sentido a esas palabras dichas por su hermano. Pasaron unas horas hasta que llego su esposa, al verla solo se acercó y la abrazo como un niño pequeño, empezó a llorar Víctor por la situación que estaba pasando que le frustraba la cabeza, ¿Cómo paso esto?, se preguntaba, todo era normal en subida ordinaria y perfectamente feliz para él, cuando las cosas empezaron y no entendía por qué le sucedía esto así de repente. Después de un par de horas con su esposa esperando en la sal de espera, salió un médico el cual le llamo que pasara a su consultorio, se paró junto con su esposa para entrar con ella al consultorio, dentro se sentó en una silla frente al médico que le mostraba una pequeña sonrisa de pena.
- ¿Cómo esta señor Víctor?
- Bien supongo. ¿Cómo está mi hermano?
- ¿Cuál hermano?, si usted no tiene ningún hermano.
Víctor miro extrañado al médico.
- Amor, ¿Qué le pasa el médico?
Dijo Víctor dirigiéndose a su esposa que ya no estaba a su lado.
- Veo que aún no se toma sus pastillas como se debe señor Víctor, debe tomárselas o sino no mejorara, le pediré a la enfermera que se las ponga en la comida. Lo veré mañana a la misma hora para pasar a ver su estado, que espero que este mejor que hoy.
Sin más que decir, el medico salió de esa habitación de hospital.
- Enfermera.
- Dígame doctor,
- Póngale al paciente de la habitación seiscientos noventa y uno sus pastillas dentro de la comida por favor.
- ¿No ha mejorado?
- No, aún que cree que tiene una familia y un hermano trastornada.
- Pobrecito, piensa que tiene una vida como los demás.
- Si, como la de su hermano que lo trajo aquí.