El teléfono de la habitación sonó, despertando a Axel que se encontraba dormido. Axel despertó, se frotó los ojos y dirigió su mirada hacia el reloj que marcaba las 2:00 de la mañana. Había caído rendido después de que rechazara a Gloria en la puerta de su habitación; solo se había cambiado para terminar dormido. —¿Quién habla a esta hora? Exclamó un poco molesto. Levantó el teléfono para contestar; su voz sonaba más ronca que de costumbre. —¿Diga? ¿Quién habla? Preguntó Axel. —¿Señor Caballero? Disculpe la molestia y la hora; hablo del bar del hotel. —¿Del bar? Debido a que fue despertado de improvisto, no entendía muy bien de lo que hablaba el hombre a través del teléfono. —Sí, lo que sucede es que su asistente está aquí, y está ebria, y pues vamos a cerrar el bar, pero no quier

