Franchesca en compañía de Calvin llegó a su apartamento y recogió sus pertenencias y las guardó rápidamente en el bolso que tenía. Pronto llegaría la noche y ella quería estar en la mansión y no darle oportunidad al hombre para que la volviera a tocar. No confiaba de que el periodo la protegiera de él. Calvin observaba en silencio cada movimiento de qué hacía Franchesca. Se le notaba la felicidad y el alivio de irse del apartamento para la mansión ya esto lo molesto en gran manera. Además, el hecho de provocarse la bajada de la sangre lo tenía aun más molesto y ensimismado. Caminó hacia el quicio de la puerta y metió las manos en los bolsillos de su pantalón mientras la miraba en silencio. No le gustaba la idea de que ella saliera de su dominio, pero era lo que quería Melina. — «Ma

