Encuentros cercanos del tercer tipo

921 Palabras
Una vez Zendaya se ha quedado dormida sobre la cama, y Harrison (que fue imposible de mover) esta con unas mantas y un cojín, nos disponemos a mover a mi mejor amigo. Normalmente soy yo la bebedora responsable, pero debido a los últimos sucesos, me había olvidado de lo que era estar a cargo. Agotador, esa era la palabra perfecta para describirlo. Para nuestra suerte, Martin se despertó un poco, lo suficiente para caminar hacia su habitación. -Ah, por fin-dice Tom mientras se apoya en la puerta de la habitación de Martin, que cerro recién. Yo estoy apoyada en la pared, de lado, y le sonrió. -Hace mucho tiempo nadie me ayudaba a cargar con el-le digo. me sonríe de vuelta. -¿Tu sola? No te imagino-me dice mientras se gira para apoyarse de lado y mirarme más directamente. -Siempre queda así, aunque unas cuantas veces me fue imposible despertarlo-le digo y me rio al recordar esa vez que lo tuve que llevar en una carretilla de jardín hasta su auto. -Harrison siempre es así, pero por lo general yo también estoy bastante ebrio como para preocuparme, o molestarme-dice Tom y se encoge de hombros. -¿Y quién los lleva?-le pregunto mientras imagino la situación, Tom y Harrison ebrios hablando mal y apenas moviéndose. -Sinceramente, muchas veces un chofer-dice y se encoge de hombros.- Otras, algunos amigos. Pero tampoco es que ocurra tan seguido, no vayas a tener una mala impresión de mi-dice algo preocupado mientras se endereza. Me rio. -No creo que pueda ser peor que la que yo deje, cuando bebí tequila la noche de la premier-le digo, y nos reímos. -Yo… no estuve tanto contigo como para darme cuenta de eso-dice algo apenado. Me acerco a él y tomo su mano. -Hey-le digo para que me mire a los ojos- tranquilo, no te perdiste de nada más que mi humillación-le digo sonriendo, me sonríe un poco, sin mucha gana. -Ha sido todo…-empieza el, y se calla buscando las palabras correctas para continuar. -Muy rápido-digo terminando su frase. Se rasca la nuca con su mano libre y luego deja caer su mano y me mira. -No sé si eso es bueno o malo-dice, me encojo de hombros. -Yo tampoco-digo en voz baja. Me mira, estudiando mi cara. Me sonrojo un poco, siento como el calor se ha colocado en mis mejillas. No sé qué está mirando, ni porque. Me pone un poco nerviosa, pero no me incomoda. Me remuevo un poco y él sonríe y mira a Harrison, supongo que se dio cuenta de que me puso nerviosa. -¿Crees que debamos colocarle otra manta?-pregunta Tom como si nada. -¿A Harrison?-pregunto, el me mira y asiente con la cabeza.- No, 3 es mas que suficiente, aunque… No termino la frase y me alejo de Tom para ir a la cocina. -Por precaución le dejaría esto-le digo mostrándole la bolsa palstica en mi mano, se ríe. -No es mala idea-dice, le sonrió. Camino hasta Harrison y se la coloco bajo su barbilla. Me alejo y lo miro. Saco mi teléfono del bolsillo y no me aguanto a sacarle una foto. -Eres malvada-dice Tom detrás mío, mientras posa sus manos en mis hombros. -Es solo por si me llega a molestar-le digo, Tom comienza a masajear mis hombros y mi nuca. Él no lo sabe, pero no hay nada que me relaje más que eso. -¿Te gusta?-pregunta en mi oreja, muy cerca, tanto que siento su respiración en mi mejilla, me estremezco un poco. -Sí, pero si sigues me quedare dormida de pie-le digo y se ríe, haciendo que su aliento nuevamente roce mi mejilla. -Creo que es hora de que nosotros nos vayamos a dormir. Me giro y lo miro de frente. A colocado sus manos en mis brazos. Le sonrió, y él se acerca para darme un corto beso en los labios. Algo dentro de mí se remueve, y cuando Tom comienza a alejarse, mis manos, sin mi autorización, se apoyan en su pecho y me coloco de puntillas para continuar el beso. Sus manos bajan de mis brazos a mi cintura y me aprieta contra él, mientras profundiza el beso. Cada segundo se detiene y es como si en el infinito lo besara y no se acabara nunca. Cada segundo nuestro beso es más intenso, y comenzamos a quedarnos sin aliento. Nos alejamos solo un par de centímetros para respirar. Siento como mis labios palpitan levemente, y mi corazón bombea con toda fuerza. Me sonríe y yo me sonrojo, así que agacho mi cabeza y me apoyo en su hombro, para evitar mirarlo a los ojos. -Creo que deberíamos irnos a dormir, ahora-dice con la voz levemente entrecortada. -Ok-le digo, y levanto mi cabeza mientras suelta sus manos de mi cintura. Caminamos en silencio por el corto pasillo que lleva a mi habitación, y una vez llego a la puerta, indecisa, tomo la manilla de la puerta y la giro. Llega un leve aroma a rosas, probablemente por el shampoo con el que me había lavado el cabello. Doy un paso dentro y luego me detengo. Solo se vive una vez dice una voz en mi cabeza, esa voz que sigo cuando estoy nerviosa, esa que me indica el camino correcto, o al menos eso creo. Mi instinto. -¿Pasa algo?-pregunta Tom algo preocupado. Me giro y lo miro. Tengo mis manos en mi espalda, apretando la manilla de la puerta para alejar mi nerviosismo. -No-digo. -¿Estas bien?-pregunta arrugando un poco el entrecejo, debe estar confundido. -Perfectamente-le digo, y le sonrió. Me sonríe sin entender.- ¿Quieres… pasar?-pregunto finalmente, y mis mejillas se sonrojan. Abre su boca sorprendido. -Yo, am… si-dice nervioso. Doy un paso al lado mientras lo dejo entrar, y una vez dentro, cierro la puerta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR