Avergonzada, intentando esconderse por detrás de Abraham, escucha como Robert más emocionado que nunca dice a través del micro: —Señorita Lesley, ¿puede subir al escenario por favor? —No me dejes sola, no me dejes sola... Por favor sube conmigo —suplica a Abraham, quién la ha sujetado hace un instante por la cintura para que de la cara. —Está bien. Vamos yo te acompaño —asegura cogiéndola de la mano, para tirar de ella hasta llegar al lado de Robert. —Muchas gracias caballero por acompañar a mi dama —dice Robert, sujetando a Lesley por la cintura. —No te vayas, no te vayas —susurra Lesley tirando de la mano de Abraham, para que no la deje sola ante la multitud. Pero su amigo es mucho más listo, y a pesar de la fuerza que tiene Lesley consigue soltarse y bajar corriendo las esca

