Regina por poco perdió el equilibrio. “¿¡QUÉ!? ¿¡YO!?” exclamó, quedándose con la boca abierta. “¿Por qué no? No pienses que es algo difícil, tú solo tienes que estar a mi lado y sonreír.” sonrió él. “Pero… pero… yo no soy adecuada. Charmant es bellísima, yo… parecería un ratoncito al lado de un león...” Él se rió. “¿Un león, eh? Gracias, querida.” Ella se sonrojó, no quería halagarlo demasiado, pero era la verdad. “Usted, su majestad, está a gusto en las invitaciones oficiales, yo estaría demasiado asustada. Usted quedará de maravilla igualmente, solo. Yo solo podría arruinar su imagen.” “Regina,” le dijo serio. “tú te ves como un ratoncito, yo en cambio veo un magnífico caballo de r**a. Eres más que adecuada para aparecer a mi lado. Solo te falta un poco más de confianza. Y quizá u

