- Sandro querido – Valeria se levantó de la silla de Sandro, sonrió y camino como una loba buscando a su presa - Alessandro, Valeria, tu cuñado – Sandro paso de ella y se sentó en su silla, ella debía haber esperado por mucho tiempo, por el calor que había en ella. - Por favor Sandro, no me salgas con esto – ella sonrió - ¿Qué es lo que te hace gracia? O ¿crees que soy tu payaso? – Sandro dijo con el rostro serio - No puedo creer que me trates así, me equivoque lo reconozco, pero no puedes olvidar nuestro amor tan fácilmente, Alessandro – ella no iba a rendirse - Te amé, no voy a negarlo, pero no fui correspondido por ti o de lo contrario no te habrías buscado un amante, ¿Cuánto tiempo me viste la cara? Crees que un hombre como

