Sandro caminó, tomo a su esposa entre sus brazos y pego sus labios a la boca de Verónica, había extrañado la sensación del calor de sus labios todas las noches que estuvo cerca, se embriago de ella, pero nunca tendría suficiente de esta hermosa mujer, no solo lo era físicamente, si no todo su interior tenía una calidez que alumbraba su vida. - Te extrañe – dijo pegando su frente a la de Verónica y sus manos sobre su abultado vientre - También te extrañe Sandro, te echamos de menos – dijo sonriendo, el corazón latía fuerte dentro de su pecho, temía que fuera a salirse, pero tenía que decirle - Tengo algo que decirte – Sandro se tensó, Verónica sintió el cambio en su cuerpo - Dime cariño – Sandro sonrió pero Verónica podía sentir el cambio en la postu

