Capitulo 9

1372 Palabras
Capítulo 9 VALENTINA Después de pasar por Danna temprano, su mamá nos dejó a ambas en la escuela y todo transcurrió en la normalidad. A la salida de la escuela, nos fuimos juntas a las cabañas, ya que Danna, trabajaba de lunes a viernes por las tardes ahí y cuando llegamos vimos que Axel estaba en recepción. —Hola chicas—nos saludó Axel sonriente. —Hola, Axel—lo saludamos nosotras. —¿Quieren algo de comer? Les puedo cocinar algo yo o también podemos pedir algo, como ustedes quieran—ofreció Axel—miren esos son los menús de lo que podemos ordenar. —Yo sí quiero, me estoy muriendo de hambre—dijo Danna—ven Vale, vamos a ver que se nos antoja comer. —Yo creo que los dejaré un rato, quiero ir a cambiarme y a hacer la tarea. No quiero otro problema con Suzette y mientras pienso lo que quiero comer. —Está bien, Vale. Nos vemos en un rato, mientras pedimos algo Axel y yo para matar el hambre. —Claro, no hay problema. Me fui a nuestra cabaña y lo primero que hice fue hacer rápido la tarea. Me estaba sintiendo mal y por eso quería terminar con todos mis pendientes, después me recosté en mi cama y con todo y el uniforme puesto. Me quedé dormida, hasta que Axel, fue a despertarme. —Vale, preciosa despierta—me dijo Axel muy tiernamente—te has quedado dormida, allá está Suzette en recepción preguntando por ti y por eso vine a buscarte. Además, no has querido comer nada y tienes que hacerlo. —No tengo hambre, Axel. Me siento mal—dije a punto de llorar—me duele mucho la cabeza y siento algo en la garganta. Él me tocó, la frente y las mejillas con sus manos y muy alarmado, me ayudó despacio a levantarme de la cama, de forma que quedé sentada en ella. —Vale, estás volando en fiebre y es necesario que te revise un doctor—dijo sosteniendo mi mano—no quiero que vayas a empeorar para nada. —No Axel, no quiero causarle más problemas y sobre todo más gastos a Susy, estamos en una situación complicada de dinero. Fue lo último que pude decir, pues después me agarró un ataque de tos y de fuertes estornudos, seguramente las consecuencias de la mojada que me di en el bosque se estaban presentando y me dolía el cuerpo y la cabeza, además estaba muy mareada. Axel al verme así, llamó a Susy por el celular y le pidió que fuera un doctor a revisarme, mientras él se quedó a mi lado. —Axel, tengo mucho frío, tápame por favor—le pedí temblando. —Vale tienes mucha fiebre y por eso tienes frío, pero Suzette ya ha llamado al doctor y no debe de tardar en venir—dijo tranquilizándome—todo va a estar bien. —En verdad, me siento muy mal—dije rompiendo en llanto. —Tranquila por favor, Vale, aquí estoy ¿lo ves? No puedes quejarte y decir que es tan malo estar conmigo—me dijo con su voz encantadora. —Nunca quise decir eso, Axel. Perdóname. —Tranquila, no pasa nada. Te traeré un vaso de agua. —No por favor, no. No quiero que te vayas, no quiero que me dejes sola. —No me iré, aquí estoy Vale—me dijo con ternura. El doctor llegó momentos más tarde y después de revisarme y de darme las indicaciones para cuidarme, se retiró y le dio la receta a Suzette para que me comprara la medicina. Ella por supuesto, después de ir a surtirla llegó a arremeter contra mí y a regañarme, pues mi enfermedad se debía a la mojada que me había dado. —Ya por favor, Suzette—pidió Axel—no la atormentes más. Ella se siente mal, tú ve a hacer tus cosas y yo me quedaré cuidando a Vale. Yo me ocupo de que se tome sus medicinas. —No Axel, ella debe hacerlo por ella misma. Es el colmo que después de todos los problemas que nos ha causado por su falta de buen juicio, nosotros tengamos que atenderla. —Ya he dicho que lo siento, Susy y no sé qué más quieras. —No quiero nada, que te mejores. Yo tengo cosas que hacer. Suzette salió de mi recámara muy enojada y yo me quedé ahí con Axel un rato, hasta que no supe como y me quedé dormida y al abrir los ojos, todo era ya, una total oscuridad y entonces vi a Axel con una taza en las manos. —Axel…—dije con un hilo de voz. —Mi niña hermosa, ¿cómo te sientes? Estoy muy preocupado por ti, te traje este café y estas pastillas para que te las tomes, estás resfriada y mal de tu garganta y necesitas descansar para que te recuperes pronto. —Muchas gracias Axel, por estar siempre pendiente de mí. Me siento muy mal, pero espero que ya con esto me sienta mejor—tomé el café y las pastillas—de verdad, eres muy lindo. —La linda, eres tú. Ahora, si no necesitas nada más. Yo te dejaré para que descanses. —Tú también descansa y muchas gracias por todo, Axel. —No es nada, Vale. Descansa y que te mejores. Al día siguiente cuando me desperté, me metí a bañar sintiéndome aturdida y cansada por el medicamento, pero no iba a faltar a la escuela, solo que al bajar a desayunar con Suzette y con Axel, ellos tenían otros planes y me regresaron a mi recámara a descansar. Pasé ahí la mayor parte de la mañana durmiendo hasta que Danna, me llevó los apuntes y las notas de todo lo que vieron en la escuela y así como estaba, me puse a cumplir con mis obligaciones hasta que Suzette, entró a verme. Afortunadamente ya había terminado de hacer mis pendientes. —Valentina, ¿cómo te sientes? Te he traído algo de comer, en la mañana no desayunaste muy bien que digamos. —Susy, muchas gracias. Ya me siento un poco mejor y ya hasta terminé de hacer mi tarea y todo lo que me trajo Danna—respondí relajada—ya no tengo fiebre y eso ya es bueno. —Qué bueno que ha cedido la fiebre y poco a poco te irás sintiendo mejor. —Muchas gracias por todo Susy, de verdad discúlpame por todos los problemas que te ocasiono, te prometo que ya no volveré a hacer tonterías ¿te quedas a comer conmigo? —le pedí—ya sabes, no me gusta comer sola. —No puedo Valentina, tengo trabajo y antes que digas que te mande a Danna, ella está haciendo su trabajo en recepción y también su tarea, así que lo más que puedo hacer por ti, es decirle a Axel que venga, si quieres compañía. Por favor, cómetelo todo. —Claro que sí y gracias, Susy. No sé por qué cuándo Susy salió de mi recamara, inmediatamente me levanté a peinarme, no quería que Axel me viera cómo estaba, ya bastante era con estar en pijama, ya que, me había quitado el uniforme cuando supe que no iría a la escuela. Me cepillé el cabello y me limpié la cara, después empecé a comer y cuándo ya había terminado, ahí estaba él, Axel. —Me da gusto que ya te has comido todo Vale—me dijo con una maravillosa sonrisa—espero que fuera de tu agrado, cociné yo. —Muchas gracias, estaba muy rico todo, aunque no sabía que tú cocinaras. Y a juzgar por como se te tiró el café en recepción, tengo mis dudas—dije riendo divertida—pero, te daré el beneficio de la duda. —No conoces muchos de mis talentos, Vale. Por cierto ¿ya te sientes mejor? —preguntó preocupado—por la mañana, te veías bastante mal. —Sí, ya me siento mejor ¿a qué viene la pregunta? —Sólo para estar seguro, pues para seguir tan enferma, no se nota. Te ves, divinamente hermosa—dijo bajando mis defensas totalmente.
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