Capítulo 28 AXEL Dormí plácidamente como siempre que dormía con Vale, pero esa mañana me sentía más feliz que nunca, había sido yo el afortunado en darle a esa preciosa mujer su primer beso y no importaba lo que pasara de ahora en adelante, eso ella lo iba a recordar por siempre. La dejé durmiendo en mi recámara y bajé a preparar el desayuno y ya que estuvo listo lo subí acompañado de una hermosa rosa roja, todo estaba dispuesto para desayunar con Vale. Ella aún dormía y la empecé a acariciar suavemente con la rosa, pero como ella no despertaba, le regalé suaves y dulces besos en la mejilla hasta que la hice despertar. —Axel, ¿ya es de día? —dijo frotándose sus hermosos ojos. —Sí, preciosa. Ya es de día y vamos a desayunar—acerqué la mesa con el desayuno y le di la rosa—es para ti, esp

