La reunión terminó pocos minutos después de que nadie sugiriera cambiar los diseños, la sala se fue vaciando poco a poco hasta quedar tan solo yo, mi hermano menor, mi asistente pervertida y mi escolta, Jessenia se levantó de su silla y comenzó a recoger los cuadernillos de la reunión, no sin antes acariciar la mejilla de mi hermano, por supuesto. — Estás más guapo que la última vez que te miré, Steven.- mi hermano le hace ojitos a la mujer que de por sí no está bien de la cabeza. — Y tú te miras más radiante que la última vez Jessenia… lástima que mis padres no aprobarían lo nuestro.- Sinvergüenzas, le arrojo una pluma a mi hermano para que cierre la boca, eso solo provoca que las risas de él y mi loca asistente llenen el espacio. - Al parecer mi hermana tampoco lo aprueba. Pongo los

