Alejandra. Abro los ojos sintiendo que los párpados me pesan bastante, lo primero que veo es un techo con un estampado azul que me es desconocido, muevo la cabeza y me encuentro con muebles blancos ajenos a los míos, es en ese momento que recuerdo todo lo que pasó la noche anterior, pongo los ojos en blanco y giro para salir de la cama. — Maldito seas Aaron… Me levanto y voy directo al baño, de solo recordar el beso que Aaron me dio ayer vuelvo a sentir náuseas, puso su boca, su maldita boca sobre la mía, en ese momento lo único que pude pensar es que quién sabe en qué partes de a saber cuantas mujeres esa boca ha estado, el estómago me da un vuelco, cierro los ojos y respiro, fue una suerte que pudiera contenerme y no devolver el desayuno delante de todos. Me deshago de mi vestido

