Nos vemos fijo, niego. –Hija ¿cómo estás? – ¿Qué haces aquí? –Lucia, no seas grosera con papá –escucho a Rubén y volteo a verle. – ¿Por una puta vez no te puedes comportar como la adulta que ya eres? – ¿Grosera? Rubén, ¿Qué diablos hace él aquí? Ni siquiera debería venir –observo una vez más a papá. –Deberías de tener un poco de vergüenza al pisar esta casa –lo miro y él no dice ni una palabra. –Mejor me voy a mi habitación. –Sí, mejor has eso –observo a Rubén. –Eres insoportable cuando actúas de ese modo. –Púdrete. – ¡Lucia! –dice mamá, de inmediato me aparto. Salgo de la sala, tomando el camino a mi habitación, pero me freno al ver a Illán de pie junto a la puerta y lo observo, me acerco y señalo fuera, este me mira fijo. –Disculpa Illán, pero podrías marcharte, esto es algo qu

