Siento que cada vez que estoy en una buena fiesta algo debe ocurrir, para mi mala suerte estoy con Manuel a mi lado, Assia y un montón de amigos pasándola bien, pero eso no es lo malo, aquí lo desastroso es la mirada de Illán sobre mí, ya que el muy descarado a pesar de estar acompañado no deja de mirarme. Por mi lado trato de no mirarlo, y si, es imposible no hacerlo, es una atracción tan fuerte que me cuesta tanto, él está junto a esa muchacha de cabello rubio, ella no para de besarlo y juguetear con él, me siento cabreada, pero después de todo lo ignoro lo más que pueda, la salida va genial y él no jodera nada. –Creo que en un segundo se levantará de su silla y caerá como un rayo en este lugar, eso sí, sin darnos tiempo de correr –Assia murmura en mi oído y niego. –Él no tiene motivo

