Capítulo 18 Había ya pasado un mes desde que Thorald se mudara con los nativos. El sol de agosto era cálida y abrasador, Ulfr sentía cómo le quemaba su clarísima piel, pero hacía más de un mes que no tenía noticias suyas y tenía ganas de verlo. No había sido buena idea emprender el viaje con el sol ya de fuera, pero decidió enfrentarse al camino de todos modos. La naturaleza a su alrededor estaba en silencio. Observó que los animales evitaban el calor buscando un poco de alivio a la sombra de algún árbol o en el bosque. Estaba sediento, cogió el odre y bebió tratando de aplacar la sed, pero hasta el agua estaba caliente. Vislumbró un pequeño torrente y se detuvo para abrevar a su caballo y para sustituir el agua. Después, continuó en silencio, interrumpido únicamente por el aleteo de lo

