Pierdo la noción de cuanto tiempo he estado gritando, siento la garganta seca y rasposa. La imagen que tengo ante mi se clava en mi memoria. El cuerpo de una mujer desnuda se encuentra inerte en el suelo y a su alrededor se forma una circunferencia con símbolos extraños. Su pecho fue abierto y su corazón así como las costillas y los pulmones se ven expuestos. Un sudor frío baja por mi frente cuando observo que su corazón y pulmones se mueven. La chica está viva. Doy la vuelta y trato de caminar hasta el auto con pasos inestables. Las arcadas son cada vez más fuertes y frecuentes, a medio camino no puedo más, me llevo la mano a la boca para intentar detenerlo, pero al final, me inclino hacia delante para vaciar mi estómago. Una vez termino, me levanto para tomar largas respiraciones.

