Anne Moore Estoy frente a la mujer que estaba con Andrew el otro día, ella me mira de arriba abajo con descontento visible en su mirada, de manera irónica y parece divertirse viéndome, no entiendo por qué está aquí. —Entonces, ¿alguna empleada logró llegar al piso de presidencia? — pregunta con ironía mientras se sienta en uno de los sillones, cruza las piernas y pasea su mirada por todo el lugar. —¿Quién eres? — pregunto. Ella amplía su sonrisa. —Soy una persona muy importante, a diferencia de ti — responde de forma arrogante, como si fuera dueña del lugar. No me gusta el conflicto y siempre valoro la paz, pero si me provocas no respondo por mí misma. —No te conozco y no quiero conocerte — digo. Ella se ríe. —No importa quién soy yo y no deberías estar aquí. Cuando Fiona me dijo

