Capítulo 14: Inmoral

1405 Palabras
―No te detengas o lo mato ―Rugió Kael encajándosela más, tan fuerte que Karman chilló del placer. ―Pero, Kael… ―Se quiso resistir, pero él no estaba dispuesto a que interrumpieran un momento como ese, no podía permitir que estropearan lo que estaba pasando. Es primera vez que ella está participando sin reservas. ―Se irán ―Le aseguró odiando el hecho que desde afuera se escucha, pero de dentro hacia afuera no y, por lo tanto, no podía largar al imbécil que no dejaba de llamarlo―. Si decides terminar, acabaré con la vida de ese hijo de puta frente a ti ―Karman lo miró a los ojos, debería sentirse indignada y furiosa por su amenaza, pero no fue así. Ella lo besó de manera posesiva y por primera vez pasó del salvajismo de Kael y se entregó sin más. El calor que su destinado desprende parece quemarla cuál fuego vivo y ella es como esa criatura del mal que disfruta las brazas y el peligro. ―Kael… ―Gimió como una loca, esa interrupción pareció encender más el momento, Kael ya no tiene pizca de control―. ¡Dioses! ―Gritó enterrándole las uñas en la espalda, se ha colocado sobre ella y arremete con tanta fuerza que siente como sus huesos ceden al peso―, me vas a desarmar ―No mentía, se siente como si sus caderas estuvieran a punto de partirse en dos y sus piernas listas para salirse de su lugar. ―Tú eres la única en soportarme ―Kael estaba como en un trance, sus ojos grises oscuros como la noche, su mirada fija en el coño empapado de su luna, sus movimientos frenéticos como si no tuviera control de ellos y su gesto tan expresivo que Karman se estremeció. Lo había visto infinidades de veces sobre ella, se ha entregado a él más veces de las que recuerda y por primera vez estaba detallando todo en él. Por vez primera no sentía vergüenza de mirar el acto tal y como es y se arrepiente de no haberlo hecho antes. Es excitante, morboso y le crea una lujuria terrible míralo a la cara. Kael es un hombre extremadamente atractivo y que tenga la boca media abierta, los ojos brillantes de placer y ese ceño fruncido le encantaba. Su cuerpo lleno de cicatrices no hace más que darle un toque salvaje que la domina por completo, cada músculo que ese hombre posee lo hace superior a cualquiera que ella conociera. ―Por los Dioses, Kael ―Ya no era ella misma, toda vergüenza abandonó su cuerpo―, quiero más, y-yo… ¡Dioses! ―Tiró de su hombre y lo abrazó con fuerza para después besarlo y explotar de una manera exquisita e intensa que no podía controlar. Su corazón estaba próximo a detenerse por la gran velocidad con la que late, su piel está roja por el ardor y ni hablar de su sexo, está segura de que no podrá caminar por un largo tiempo. Kael dejó de besar a su mujer y como siempre sacó sus colmillos lobunos y la mordió con fuerza en el cuello, no podía dejar de marcarla siempre que se daba la oportunidad. No hacía diferencia, pues ya la había reclamado, pero no podía controlarse de otra manera para no matarla. ―Carajos ―Kael no se quitó de encima, no se podía mover, no se dio cuenta de que por un segundo su transformación dominó―. No te muevas ―Susurró aspirando su aroma―. Shadow tomó el control por un segundo y mi v***a no es la humana ―Karman lo miró con ojos grandes. ¿Es por eso que lo sientió más salvaje? ―¿Qué? ―Susurró sin aire, al punto del desmayo por todo el esfuerzo que ha hecho. ―No me controlé lo suficiente y puedo convertir cualquier parte de mi cuerpo ―La miró a los ojos―, no sabes cuantas ganas tenía de convertirme y follarte como un loco, pero no puedo, te mataría en el acto. ―¿Podrías hacérmelo en tu forma lycan? ―Karman estaba en shock. ―Qué inocente eres ―Besó sus labios con ardor―, es un tabú, pero no tiene comparación el follarte a tu mujer convertido en lobo. ―¿Lo has hecho antes? ―Karman se sintió celosa y eso no pasó desapercibido para Kael―. ¿Te atreviste a hacerme a mí lo que hacías con las demás? ―Aunque quisiera, no podría ―Río cabreándola más―. Eres mi luna, contigo todo lo que hago y siento es nuevo ―Al sentir el empujón se quedó firme―. ¿Qué pasa, reina mía? ¿Celosa? ―No ―Karman endureció el gesto―. Solo necesito estar lejos de ti, me siento avergonzada por lo que pasó ―Desvió la mirada, llevaba verdad en eso―. Yo lo siento, no soy así y… ―Te lo dije ―Kael la cortó―. Quizás eres un demonio y solo esperabas a tu infierno para ser tú misma, ¿No lo crees? ―Alfa ―Esta vez la voz de Aldric resonó con urgencia―, sé que puede estar ocupado, pero debe venir ―Karman miró la puerta, pudo sentir la tensión en el cuerpo de Kael. ―No ahora ―Gruñó él, sentía que algo grande estaba por pasar entre él y su luna, sintió por primera vez que ella bajaba sus defensas. ―Dúchate antes de irte ―Karman lo tomó por el brazo―. No permitas que perciban mi olor en ti, no así ―Kael enarcó una ceja. ―Aunque nos duchemos, todos sentirían el olor impregnado en nosotros ―Recogió su ropa y empezó a vestirse―, y para ser francos, necesito que todos perciban tu aroma mezclado con él mío ―Tomándola por la nuca tiró de ella y la besó con esa posesividad que antes le molestaba a Karman, pero que ahora reconocía―. Descansa, lo necesitas ―Dándole una última mirada al cuerpo desnudo lleno de marcas y mordidas de su mujer ladeó la sonrisa como todo un cabrón y salió. ―Está feliz ―Susurró Karman sabiendo que estando así se le hacía más fácil matar gente―. Bestia salvaje… ―Susurró siendo consciente de como la comisura de sus labios se curvan y su adolorido cuerpo tiene tatuada cada toque de Kael. ―Mi reina… ―Nova paró en seco, el olor la impactó con fuerza―, ¿Está bien? ―Preguntó al ver a Karman taparse con las sábanas, la desesperación en su luna la desconcertó. ―Nova, debiste tocar la puerta ―Estaba realmente avergonzada. ―¿Él le hizo todo eso? ―Nova la miró con ojos grandes―, mi reina, ¿La ha forzado? Ese hombre es un animal y… ―Yo fui quien lo inició ―Le quitó la mirada y Nova se mostró asombrada por el rojo vivo en la cara de su reina―. No me hizo nada que no me gustara ―Aceptó apenada―. ¡Soy una inmoral! ¡Una mujer sucia y sin principios! ¡Soy una zorra, Nova! ―Sollozó al sentir el peso de sus actos. ―No es nada de eso, majestad ―Nova comprendió lo que estaba pasando―, su reacción es normal, cuando encontramos a nuestros destinados no podemos controlar nuestros instintos, es algo natural. ―No dirías eso si supieras exactamente lo que hacemos ―Se limpió las lágrimas―, no debería ser natural. Ese hombre me está consumiendo con su oscuridad. ¿Cómo puede meter su cara entre mis nalgas como si nada y yo disfrutar un acto tan repulsivo? ―Nova apretó los labios para no carcajear―. Además, se le hizo muy fácil irse sin más. ―No lo hizo sin más ―Karman por primera vez miró el rostro de Nova―. La manada Sylphoria está siendo atacada. ―¿Y qué tiene que ver él con eso? —Estaba confundida, aquella manada era desconocida hasta por el mismo rey. Nunca se habla nada bueno y es como una manada fantasma y peligrosa, todos piensan que son solo cuentos y no existe. ―Es su manada, majestad.
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