Relata Iker. No quería más complicaciones en mi vida. Lo último que necesitaba era que Samuel estuviera en coma y todo el trabajo que conllevaba. Su despacho estaba resguardado, sus dos compañeras habían dado muestras de una madurez y de una profesionalidad encomiables y eso que yo no tengo manera de valorar el funcionamiento de un despacho de abogados. Era delegado sindical en una empresa de mensajería y había llegado a tal puesto tras muchos años de administrativo y de encargado del correcto desarrollo de las rutas a nivel provincial al principio y a nivel nacional después. Lo único que sabía era que el despacho de Samuel no había cerrado y que tanto Rosa como Mónica parecían estar sobrellevando bien la carga de trabajo por lo que me decían. Me sorprendió lo sencillo que resultó fijar

