Relata Noemí A las 22:00 sonó el timbre de nuestra casa. Samuel siempre era puntual y aquella noche no sería diferente— —“Pasa, estás en casa, je, je” dije intentando relajar un poco el ambiente. Noté el cansancio en su mirada, tenía ojeras y estaba claro que no se había afeitado, cosa que me sorprendió porque él era muy pulcro para todo lo relacionado con su trabajo. Finalmente entró y le sugerí pasar al salón, —“¿Te apetece una copa de vino, cariño?” —Tengo prisa, Noemi. Y me están esperando, ¿qué quieres? —“Hablar, Samuel, solo quiero hablar, pedirte perdón, disculparme, hacerte saber que sé que me he portado mal y que soy perfectamente consciente que, a tus ojos, ahora no soy más que una puta infiel, una zorra que te ha humillado y que ha destrozado tu corazón. Te pido perdón por

