—Muy bien, ¿se puede saber por qué tanto interés en verte bien hoy? La voz de Jazmín la hizo saltar de un susto frente al espejo, tanto que la brocha que poseía en sus manos cayó sobre el tocador. —No noté que habías entrado, me diste un gran susto — se quejó Boneka intentando frenar su corazón. Tomó la brocha de nuevo entre sus dedos pero en vez de seguir maquillándose, la colocó en su lugar. —Bueno, habrías notado mi presencia de no haber estado tan concentrada en lucir perfecta —habló suspicaz. Boneka pasó rápidamente los dedos por su cabello y luego se alejó del espejo. ¿Por qué se sentía como si hubiese sido descubierta haciendo una travesura, tal como una niña? —Yo no estoy tratando de lucir perfecta. Jazmín rio. —Por favor, chica, no puedes engañar a tu mismo géne

