Boneka se había quedado de pie en la puerta del baño, tan solo observando la hermosa escena frente a ella. Seth estaba profundamente dormido, pero lo que le hacía más hermoso y curioso era la manera en la que estaba arropado. Estaba cubierto desde el cuello hasta los pies. Se veía como un inocente, nada estúpido, ni frío bebé. Sonrió al recordar que él le había dicho acerca de que no se dormiría tan rápido pues se sentía enérgico. La habitación era iluminada por dos lámparas, una a cada lado de la cama matrimonial, por lo que Boneka se dirigió a apagar la que se encontraba de lado de Seth. Sin embargo, antes de apagar la lámpara, se vio embelesada por Seth. No controló sus movimientos, sencillamente se agachó frente a él para observar su rostro. Desde allí, pudo fijarse que él

