Tessa se había vuelto a reunir con ella todas las tardes desde el miércoles, estaban a viernes y ya se sentía completamente diferente. Estaban sentadas en el sofá del cuarto de Boneka, Tessa había colocado la biblia en sus manos. —Ahora, Isaías es el libro —indicó Tessa— vamos al capítulo cuarenta y tres, que es... —El número más grande —respondió Boneka removiendo las páginas—, aquí está. —Muy bien —animó Tessa contenta— léelo hasta el versículo dos. —Que es el número pequeño —asintió Boneka y leyó: Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en t

