Mauro se siente culpable.

1142 Palabras

El médico apareció finalmente, con su bata blanca aún manchada por las prisas del procedimiento. Mauro se irguió al instante. Lo rodearon Enzo, Romina y Garras, pero el doctor miró directamente a Mauro. Su rostro era serio. Preocupante. —¿Cómo está mi esposa? —preguntó Mauro con voz baja, pero cargada de amenaza. El médico tragó saliva antes de responder. —Ya le hicimos un lavado gástrico. Le estamos administrando un antídoto. —¿Un antídoto? —Mauro frunció el ceño—. ¿No fue droga? El médico negó con la cabeza. —No, señor Lombardi. Lo que ella ingirió no fue ninguna sustancia recreativa ni tranquilizante. Fue veneno. Y no cualquier veneno... fue un metal pesado. Romina se llevó las manos a la boca. —¿Metal? ¿Qué clase de enfermo hace eso? —Uno que quiere matarla violentamente —dijo

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