Una de la mañana. Y no puedo dormir. No entiendo qué pasa conmigo, he vuelto a ver la imagen de esa chica, pero no es más que mi imaginación. Voy a enloquecer. Angeline pega un grito cuando me ve vestida de novia, y debo admitir que siento un nudo en la garganta cuando me veo al espejo. Quizá no es el vestido tradicional, despampanante, blanco y lleno de capaz, pero ha sido ella quien me lo ha sugerido. Al parecer no me casaré de la manera común, creo que es algo más ¿campestre? En fin, ella conoce los planes de su hermano, y además, si él mismo la mandó es porque va a ser mi guía en esto de la boda sorpresa. Me emociona tanto. —Mi hermano se va a babear en cuanto te vea. Me sonrojo. —Tengo pensado hacerme rulos en el cabello, lo tengo corto, pero con greñas fue como me conoció él,

