Dorian había tomado a Daphne de la mano para ayudarla a subir al globo, allí un señor mayor con rostro risueño ya los esperaba paciente. Cuando ambos habían subido, el globo comenzó a elevarse de forma veloz, antes de que lo notaran siquiera ya se encontraban a varios metros por encima de las copas de los árboles, meciéndose con delicadeza entre las corrientes de viento frío que los envolvía. Luego de volar durante algunos minutos, el se había acercado a Daphne para envolverla entre sus brazos, notando que la ropa que llevaba consigo no era la adecuada para volar a tanta altura. —Lo lamento, debí prever que tendrías frío—susurró él en su oído, mientras recostaba el mentón sobre su hombro y admiraba el paisaje ante ellos, envolviendo los brazos de Daphne sobre su pecho, intentando cubrirl

