Luzlei

2061 Palabras
En un lugar dentro de una pequeña ciudad llamada Luzlei, en aquel lugar en donde habitaban solo gente rica, existía una joven de tan solo 17 años que soñaba con salir del castillo, pero sus padres la sobre protegian demasiado. — El mundo afuera es muy peligroso, no se por que insistes en ir a sufrir cuando aquí lo tienes todo, tus caprichos, lo que desees, lo tienes aquí y te los cumplimos — dijo aquel padre muy enojado. — Hija, aqui en este castillo hay mucha gente de nivel social muy alto, el nivel que nos corresponde y no podemos permitirnos regodiarnos con la gente que no está a nuestra altura — dijo la reina con total arrogancia. Sally estaba muy triste por lo que sus padres le decían, ese pensamiento que tenían era muy horrible, ella quería ser por un día normal, ella quería jugar afuera, ella quería ser feliz con otros niños, los que vivían en el castillo eran extremadamente arrogantes y todos presumían de sus juguetes hasta el punto en el que todos actuaban muy egoístamente, lo cual a la pequeña princesa Sally no le gustaba en lo absoluto. Aquella joven estaba decidida a salir de aquel castillo costara lo que tuviera que costar, pero sería algo extremadamente difícil y esto lo sabía a la perfección ya que él castillo estaba repleto de seguridad. De pronto y como si las plegarias de Sally hubieran sido escuchadas, un carro con alimentos de alta cálidad se había estacionado afuera de la cocina real. — Es ahora o nunca— dijo Sally muy decidía y sin pensarlo más ella aprovecharía está oportunidad. Lo único que pudo agarrar fueron unos trapos y un poco de dinero, necesitaba tener dinero por si en algún punto le daba hambre. Aquella joven muy rápidamente y sin ser vista entro a aquel camión, ella iba muy camuflajeada que cuando paso enfrente de los guardias, pensaron que era otra sirvienta más. Después de una larga espera, Sally por fin podía ver las afueras de aquel castillo, era asombroso, niños no se peleaban y compartían sus juguetes, las familias no se preocupaban por que sus hijos estuvieran afuera. — Ellos me mintieron— dijo aquella joven entre susurros. De pronto el camión de comida hizo otra parada, era un lugar donde regalaban comida y en el cual aquellas personas pobres iban a pedir un poco de comida gratis. Sally se bajó y rápidamente y se escondió para no ser vista, ella pudo ver cómo el señor del camión bajaba puras sobras de comida, esto hizo que la joven Sally se sintiera muy triste y su estómago se revolviera, ella no quería creer en lo que estaba viendo, pero eso era la realidad. Estuvo viendo por todas partes, aquella joven ahora se sentía demasiado libre, estaba tan alegre de tomar la decisión de salir, de pronto su felicidad se vio apagada dado que empezaron a sonar las alarmas del castillo, ella sabía que sus padres ya la habían empezado a buscar. Ella empezó a desesperarse y a entrar en pánico por el simple hecho de que no sabía dónde esconderse, así que busco con desesperación hasta que logro encontrar un callejón, se metió de inmediato, pero pudo notar que era un callejón sin salida. — Agh— su desesperación iba en aumento y cada vez estaba más cerca de ser descubierta. Cuando de repente alguien abrió un pequeño agujero que había en una de las paredes y la metió muy  rápidamente para luego cerrar, en ese preciso momento los oficiales pasaron, pero para su fortuna no la vieron entrar al agujero de la pared. Sally soltó un suspiro lleno de alivio, ella estaba realmente agradecida. — Muchas gracias — dijo mientras miraba a aquel chico quien estaba muy solo, vestido de unos arapos viejos y sucios. — ¿ Por qué estás así ?— pregunto aquella joven preocupada. — Eso no tiene importancia— dijo aquel joven con una leve sonrisa.— Veo que a ti también te quieren agarrar por algo que no hiciste— dijo el chico con preocupación. — Oh si — mintió aquella joven. — ¿Tu estás huyendo?— pregunto Sally con preocupación. — En realidad si, me estoy escondiendo de ellos, ya que esas personas agarraron a mis padres solo por pedir unas cuantas monedas afuera del castillo, a mi también me iban a agarrar, pero mis padres hicieron lo posible por que yo pudiera huir y después de una larga persecución, pude encontrar este lugar— dijo esto último con un poco de alivio. —¿ Siempre a sido así?— pregunto la joven. — Siempre, desde que los actuales reyes tomaron el trono, haya adentro están felices, pero acá afuera sufrimos mucho, se que tienen una hija y realmente espero que cuando tome el mandato, no sea tan cruel como ellos y pueda liberar a mis padres — dijo aquel joven mientras lloraba. Todo esto, todo lo que acababa de escuchar Sally, le partía el corazón y no podía creer que sus padres fueran tan crueles y eso le dolía mucho, ella intentaría hacer todo lo posible por qué todo esto mejorará. — Verás que todo saldrá bien — dijo Sally con seguridad. — Lo dudo, hemos esperado por buenos resultados durante años y nada más no pasa nada, ya nos rendimos — dijo aquel chico muy triste. — Te prometo que todo mejora, solo espera un mes más, te lo prometo— dijo Sally mientras salía de aquel lugar. — Espera, te atraparan— dijo aquel chico mientras intentaba detenerla, pero sus esfuerzos fueron en vano, Sally había salido de aquel escondite. Aquella joven camino hasta estar un poco lejos del escondite de aquel chico, los guardias la vieron y la agarraron rapidamente para luego ser devuelta al castillo. Ella al llegar, recibio una gran regaño por parte de sus padres. — En menos de un mes subirás al trono, no puedo creer que te comportes como una niña pequeña— dijo muy enojado el padre de aquella chica. — Si padre, ya no pasará — alcanzo a decir Sally mientras intentaba verse arrepentida, no quería que le quitarán aquel cargo el cual por derecho le correspondía. — Solo un mes más— pensó la joven. El tiempo fue pasando muy lentamente y ella ya no volvió a cometer otra locura, solo esperaba el día en que por fin el reino cayera en sus manos, quería liberar a aquellas personas quienes fueron encerradas sin ningún motivo, muy injustamente. Paso el tiempo y por fin ella tomaría el reinado, ya había cumplido 18 años la cual era la edad perfecta para poder tomar el mandato. — Felicidades hija — dijeron ambos padres mientras la miraban con mucho orgullo. Aquella joven ya había sido coronada, la hora de dar el discurso había llegado. —Habitantes de mi adorable Luzlei, desde hoy soy su nueva reina— dijo con mucha emoción, a lo que todos los habitantes aplaudieron con mucha alegría, hasta los que estaban en las afueras ya que estaban obligados a ver y aplaudir aunque no quisieran, si se negaban acabarían encarcelados injustamente como siempre lo hacían. — Otra chica que nos hará sufrir— dijo una persona de las afueras. Apenas y se podía ver, pero el chico que había visto a la ahora reina de Luzlei un mes antes la miro y pudo saber que todo estaría bien. — Estás equivocado, ella es nuestra salvación — dijo aquel chico recordando la promesa que aquella chica, le había hecho. — Luzlei y las afueras se unirán, ahora las paredes serán rotas ya que no tenemos necesidad de estar separados, todos somos un pueblo— dijo Sally con mucha decisión. — No, me niego, ellos deben estar con los de su clase y nosotros con los de nuestra clase, todo se vendrá a bajo — protesto alguien que estaba en Luzlei. — Les recuerdo que los que han aportado más, son esas personas que se encuentran haya afuera, les recuerdo que aquellas personas a poco costo nos han vendido de su cultivo, nunca debemos juzgar a nadie ya que pueden resultar siendo mejores personas que nosotros — dijo Sally mientras se notaba un poco enojada. — Por favor, rompan la pared — dijo de inmediato la reina Sally. — ¿Que?, No puedes hacer eso— protesto la madre de aquella joven. — Si puedo, soy la nueva reina y mi mandato será para el bienestar de todos, ¡ROMPAN LA PARED!— dijo de nuevo Sally. Aquellos soldados hicieron caso de inmediato a lo que su nueva reina les había mandado. Todos los de las afueras se quedaban viendo con confusión. — Adelante — dijo la reina Sally con una gran sonrisa. Nadie quería cruzar los límites ya que temían que todo esto fuera una broma de mal gusto o alguna trampa, pero hubo alguien que confío, Agustio el chico que había visto a Sally un mes antes y que quería salvarla pensando que estaba en peligro. Sally sonrió y poco a poco se fue bajando de su castillo, después de caminar un poco, ella se encontraba en frente de aquel joven. — Es un placer verte de nuevo— dijo la reina Sally para luego darle un gran abrazo a su nuevo amigo. — ¡Desde hoy, dos mundos que se creían diferentes, se han unido! — dijo ahora la reina Sally mientras miraba a todos los habitantes, las personas de las afueras aplaudieron muy alegremente mientras que los que habían vivido adentro por mucho tiempo, los miraban con horror. Sally de inmediato libero a los que estaban encerrados injustamente, los cuales no podían creer lo que estaba pasando. Los padres de Agustio poco a poco se acercaron a él y lo abrazaron muy fuertemente, no podían creer nada de lo que pasaba. — No entiendo, ellos no nos querían liberar — dijo entre lágrimas la mamá de Agustio. — Ellos no, pero ella si, cumplió su promesa— dijo aquel chico mientras empezaba a llorar. Aquellos dos mundos que se creían diferentes, por fin habían sido unidos y todo gracias a un reinato conciente. Sally hizo grandes cosas por su pueblo Algunas personas no pudieron soportar unirse con otra clase social, así que intentaron hacer su propio pueblo más alejados, los padres de Sally gobernadaban, ellos habían decidido formar su propio castillo solo con gente rica por el simple hecho de que no estaban de acuerdo con lo que su hija estaba haciendo ya que para ellos, ella había tomado una decisión muy equivocada. Pasaron los días y el reinado de Sally iba prosperando mientras que el de sus padres poco a poco se iba destruyendo ya que no tenían quien cosechará las frutas, verduras, aquellas personas no sabían hacer absolutamente nada ya que en el castillo lo tenían todo y personas que les sirvieran, aquellas personas ya estaban muy hambrientas, aquel pequeño reinado que hicieron, se estaba convirtiendo en lo que era anteriormente las afueras de Luzlei. Después de un tiempo los padres y miembros de ese nuevo castillo llegaron arrepentidos a dónde estaba el reinado de Sally. Ella los acepto de nuevo con la condición se que aceptarán a las personas que anteriormente eran de las afueras, todos rápidamente aceptaron dado que habían visto lo difícil que era todo, así que todos empezaron a trabajar juntos y todo lo que se creía perdido con anterioridad, había prosperado en abundancia, todas las personas vivían felices. — Tuviste razón hija, gracias por no rendirte— dijo el padre de Sally muy orgulloso. — Haz hecho un gran trabajo — dijo la madre de aquella chica con una gran sonrisa. Sally estaba tan feliz por esos halagos. — Gracias a ustedes por regresar y darse cuenta del error que estaban cometiendo— dijo aquella joven muy feliz Sally poco a poco se fue acercando a Agustio, hasta estar muy cerca de él. — Gracias por no romper la promesa que me habías hecho — dijo Agustio muy feliz. — No tienes que agradecer, eso de los dos mundos no existe, somos personas y debemos tratarnos con igualdad, no importa tu r**a, no importa de donde vengas, siempre hay que tratar a las personas como queremos ser tratados, con respeto— dijo muy sabiamente aquella chica, reina de Luzlei.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR